La Lazio de las pistolas

Lazio 1973-1974: El equipo más loco de la historia rompe moldes y gana el Scudetto

Durante muchos años, se ha venido comentando que una buena química en un vestuario es imprescindible para alcanzar las cotas más altas en el fútbol.  Se dice que puedes tener los mejores jugadores pero que si no se hace una buena piña, el fracaso está casi asegurado.

Eso es cierto en muchos casos, por citar algunos, el fracaso de ciertos proyectos galácticos de Florentino Pérez o el  tortazo del Barça en el último año de Rijkaard.

Sin embargo, no siempre ha sido así y vamos a bucear en la historia de nuestro amado deporte, para hablar del equipo quizás más salvaje, agresivo y  especialmente dividido de toda la existencia del balompié y que increíblemente conquistó el Scudetto, primero del palmarés de este club. Hablamos de la Lazio de la temporada 1973-1974, más conocido por el sobrenombre de Lazio de las pistolas.

Hagamos un pequeño viaje en el tiempo para situarnos. Estamos en la Roma de primeros de los años setenta. La Lazio es un equipo que no ha comenzado la década bien, aunque consigue el ascenso a la Serie A al acabar la temporada 1971-1972, ya a los mandos de uno de los grandes protagonistas de esta historia, el entrenador Tommaso Maestrelli. Éste hombre destacó fundamentalmente por su enorme capacidad para saber llevar a semejante grupo de malas bestias y hacer de ellos un equipo campeón. En la campaña 1972-1973 el recién ascendido equipo biancoceleste finaliza en la tercera posición, a tan sólo dos puntos del campeón, la Juventus de Turín.

Tommaso Maestrelli celebra un gol de su equipo. Foto de Gaspo87 .

Para la temporada 1973-1974, el gran problema era el habitual, lidiar con la fortísima división interna que existía en la plantilla. De hecho, en su campo de entrenamiento, había dos vestuarios muy diferenciados, cada uno para uno de los grupos enfrentados, encabezado uno de ellos por el delantero Giorgio Long John Chinaglia (capaz de en un derbi como visitante ante la Roma, marcar un gol y dedicárselo a la hinchada romanista) y el defensa central Pino Wilson y otro liderado por el lateral izquierdo Luigi Martini, con la compañía del mediocampista de ida y vuelta Luciano Re Cecconi.

La causa de la división era principalmente la negativa de la camarilla de Martini a aceptar el liderazgo de los capitanes Chinaglia y Wilson, que querían manejar ese vestuario a su antojo. De hecho, Chinaglia le “sugería” a su entrenador, que Martini y Re Cecconi tenían que descansar por que no estaban bien, y Maestrelli fingía hacerle caso. Luego cuando llegaba el día de partido, ambos figuraban en el once y al buen punta de origen galés se lo llevaban los demonios. Curiosamente, a pesar de ese odio que se profesaban, Martini y Chinaglia  declararon votar al mismo partido, el Movimiento Social Italiano de Giorgio Amirante, vivir para ver. Martini ha sido después político y parlamentario por la Alianza Nacional.

Los entrenamientos en Tor di Quinto eran a vida o muerte, los partidillos entre los dos clanes valían casi más que el encuentro liguero del domingo. En palabras del lateral derecho Sergio PetrelliEl domingo se contaban los heridos y jugaban los sanos”.

Éste enfrentamiento estuvo a punto de provocar que corriera la sangre en un partido de Copa de la UEFA en el feudo del Sion. En el vestuario, Martini agarró una botella, la rompió y se lanzó como loco a por Chinaglia, teniendo que ser placado por Re Cecconi para evitar una desgracia.

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Lo incomprensible es cómo éste grupo de locos podía rendir tan bien en el terreno de juego. La explicación residía en la figura de Tommaso Maestrelli. De una manera que parecía casi mágica, el míster era respetado al máximo por todos, en palabras de un periodista italiano, era el padre espiritual de una escuadra cuanto menos particular. Una historia que recuerda el espléndido papel del preparador sucedió en un partido de liga en el Olímpico de Roma ante el Verona. Los laziale perdían en el descanso por 1- 2 y Maestrelli les ordenó volver al campo sin poder cambiarse la camiseta, sin entrar siquiera en el vestuario. Éste castigo espoleó tanto a los jugadores como al público y a la vuelta del intermedio, barrieron del campo a su oponente para acabar venciendo por 4 goles a 2.

Una afición un tanto peligrosa que acabó en desgracia

La historia más conocida de éste curioso grupo era su afición por las pistolas. Prácticamente todos los jugadores tenían sus armas de fuego. Incluso un ritual de “iniciación” para los recién llegados a la Lazio era dispararle entre las piernas mientras leía el periódico. Su hotel de concentración se convirtió en un improvisado campo de tiro. Las luces de las habitaciones más de una vez se apagaron a tiros en vez del método más sencillo y efectivo de usar el interruptor. Estas prácticas de puntería se vieron interrumpidas cuando una bala perdida casi mata a un joven sordomudo.

A pesar de todas estas idas de pinza y rencillas intestinas, el equipo se transformaba cuando saltaba al campo y tuvo la oportunidad de conquistar el título una tarde de mayo ante el Foggia en casa. La jornada parecía ideal, el líder recibía en casa a un equipo de la zona baja, que acabaría descendiendo, delante de un Olímpico lleno a rebosar. Sin embargo, en palabras de algunos futbolistas, los nervios les atenazaron y realizaron el peor partido del año. Afortunadamente, en el minuto 60 de partido, el defensa visitante Scorsa cortaba un centro con la mano y el árbitro señaló un penalti que transformó Chinaglia en el gol del Scudetto.

La alegría fue enorme, aunque desgraciadamente no duró mucho tiempo. En la campaña siguiente, con el equipo de nuevo arriba, a Maestrelli le fue diagnosticado un cáncer de hígado y se vio obligado a dejar el banquillo a siete jornadas para el final.Volvería para la temporada 1975-1976, pero no estaba recuperado y acabaría falleciendo tristemente el 2 de diciembre de 1976.

Poco antes de la muerte de Maestrelli, en abril de ese mismo año, el goleador Chinaglia, casado en aquella época con una estadounidense, aceptaba una jugosa oferta del Cosmos de Nueva York del que sería máximo goleador histórico.

El epílogo definitivo a este equipo inclasificable e irrepetible vino de la mano de una pistola. El 18 de enero de 1977, Luciano Re Cecconi, en compañía de su compañero Pietro Ghedin, visitan una joyería. Re Cecconi era considerado el más moderado del equipo y nunca había empuñado un arma. Sin embargo, en esa joyería, en un incidente sin aclarar aún, el propietario del establecimiento disparó en el pecho al jugador, que moriría en el hospital poco después.

Un final muy triste para el conjunto de fútbol probablemente más estrafalario de la historia.