El portero del siglo XXI: Gran juego con los pies o fiabilidad bajo palos?

El portero del siglo XXI: Gran juego con los pies o fiabilidad bajo palos?

Con la última jornada de la Liga de Campeones y el error de Claudio Bravo ante el Barcelona (debía pensar todavía que Luis Suárez era su compañero) o del que ha sido durante dos años su rival por el arco blaugrana Marc André Ter Stegen, tanto esta misma campaña ante el Celta, como en años anteriores, me ha hecho meditar y plasmar en estas líneas una duda que me asalta cada vez más a menudo. ¿Para ser portero de élite hoy en día hay que tener un gran dominio del juego de pies?

¿Para qué hace falta un portero con juego de pies?

Vamos a comenzar con el análisis de por qué se pone tanto empeño en algunos equipos o estilos de juego (afortunadamente no en todos) de que sus guardametas manejen el balón con los pies como si fuera casi un jugador de fútbol sala.

Ter Stegen en un calentamiento
Marc André Ter Stegen en un calentamiento en 2014. Foto Clement Bucco-Lechat - Wikipedia.

Partamos de la premisa de que es casi potestativo el intentar practicar un juego llamémosle bonito, o séase, tocando, sobando, resobando la pelota para intentar llegar al área contraria sin pegar un pelotazo, patadón o como queramos llamarlo. En un estilo de juego como ese, que hay que rasear el cuero casi por real decreto, el portero es el primero que inicia el ataque por abajo, así que es lógico pensar que tenga un buen toque de balón. Sin embargo, en sistemas más aguerridos, que apuesten más por un fútbol de choque, el portero también inicia la salida de pelota de su equipo y no por ello tiene un gran juego de pies, por que habitualmente con pegarle un sartenazo lo más lejos de su área suele valer (cuando no se deja sacar al central de turno para que haga lo mismo)

El que aquí suscribe puede llegar a entender que el juego pase por el portero como un recurso, no como sistema de por sí. Por ejemplo, de 20 años a esta parte, la gran mayoría de los cancerberos que han recalado en Can Barça (no todos), se han contratado además de por su caché (no siempre), por tener un espléndido manejo del cuero con los pies. Porteros de nivel han sido descartados por la secretaria técnica del Barcelona por no saber jugar el esférico. Este mismo verano, Guardiola (escuela del difunto Cruyff para lo bueno y lo malo) se desprendía de Joe Hart por que no destaca precisamente por esa cualidad (particularmente es un portero que tiene que encontrar una línea de regularidad si quiere llegar al Top 10, que condiciones tiene), para apostar por Claudio Bravo, que sí posee un buen golpeo. El buen guardavallas chileno se está encontrando con un grave problema, y es que en la Premier League el juego aéreo es algo fundamental y el dominio de esa faceta no es uno de los puntos fuertes de Bravo y le está costando goles en contra al City y generando dudas en el sudamericano.

Johan Cruyff en 2013
Johan Cruyff. Foto Xavier Rondón Medina - Flickr.

El antes mencionado Cruyff fue uno de los primeros en apostar por un cancerbero con gran control de cuero, el padre de Sergio Busquets, el ínclito Carles Busquets (inolvidables sus pantalones largos y su accidente doméstico por agarrar una plancha con las palmas de las manos). Tras la debacle de Atenas ante el Milán en la Copa de Europa, el holandés se deshacía de varios jugadores clave como Andoni Zubizarreta y apostaba por el catalán. Como hemos mencionado antes, con los pies era una máquina, pero con las manos, instrumento básico para un guardameta que se precie, su nivel era bastante bastante bajo (le recuerdo caerse dentro de la portería con un balón agarrado entre otras heroicidades) y el equipo lo notó.

Para seguir con mi argumentación, voy a mencionar a un grandísimo portero, que ha sido de los mejores del mundo indudablemente y cuyo juego de pies dista (aún está en activo) de ser una maravilla. Hablo de Iker Casillas. El ahora meta del Oporto nunca ha sido, ni mucho menos, un cancerbero que se complicara con los pies, porque tenía sus limitaciones y el mismo lo sabía. Sin embargo, a la hora de la verdad, especialmente en los manos a manos, ha sido reconocido como el mejor o de los mejores del mundo (las opiniones son diversas) de manera casi unánime (aunque ahora algunos programas le quieran destruir, aun no se sabe muy bien por qué).

Como conclusión, un buen portero puede tener un buen juego de balón con los pies, eso no se debe negar, es hasta recomendable por ser lo más completo posible, pero en ningún caso debe olvidarse que su función es PARAR, no ponerse a dar pases diagonales de 80 metros. El guardameta tiene que centrarse como la propia palabra dice en guardar su meta, porque por muy bueno que sea con los pies, si luego cada vez que tiran meten gol por que no sabe ni blocar un balón, complicado lo tendrá su equipo

Un llamamiento generalizado: ENTRENADORES, POR FAVOR, PONED PORTEROS QUE PAREN BIEN, NO QUE SU PRINCIPAL MÉRITO SEA PEGARLE BIEN A LA PELOTA, OS IRÁ MEJOR